Formas de mejorar tu autoestima

En un artículo anterior estuve hablando sobre el autoestima y sus componentes https://martaprat.es/autoestima-y-otros-autos. Pero ¿cómo podemos mejorar nuestra autoestima por nuestra cuenta?

Si últimamente notas que tienes menos seguridad en ti mismo/a, que te cuesta expresar tus emociones y deseos, que te cuesta tomar decisiones y tener la iniciativa, que piensas que los demás son mejores que tú, probablemente tu autoestima no esté pasando por el mejor momento.

La autoestima no es algo estático y aunque está determinado en gran medida por nuestras experiencias, también podemos modificarlo de forma voluntaria o con ayuda de un psicoterapeuta especializado.

La verdad es que gran parte de los pacientes que veo a diario en consulta tienen una autoestima baja sin ni siquiera haber reparado en ello. Y es que muchas veces la punta del iceberg acaba siendo una depresión, un trastorno de ansiedad o un trastorno alimentario, motivos por los que la gente sí suele ir al psicólogo/a.

Hay muchos indicadores de baja autoestima y también son muchas las causas, pero en este artículo me centraré en estrategias sencillas que todos podemos llevar a cabo para aumentar nuestra autoestima y también nuestra felicidad.

  1. Cambia tus pensamientos irracionales por pensamientos racionales. Los pensamientos irracionales suelen tener mucho que ver en el desarrollo de pensamientos negativos y depresivos. En un artículo anterior sobre distorsiones cognitivas está desarrollado este aspecto https://martaprat.es/las-distorsiones-cognitivas
  2. Usa siempre atribuciones específicas e inestables frente a los fracasos. Es decir, plantéate que si has hecho algo mal sea algo situacional y que no te ocurre siempre. Ten cuidado con las etiquetas del tipo «soy un desastre» o «no valgo para nada», ya que son atribuciones globales y estables. En el artículo sobre autoestima hablo más detenidamente de las atribuciones: https://martaprat.es/autoestima-y-otros-autos.
  3. Al contrario, utiliza siempre atribuciones globales y estables frente a los éxitos. Intenta tener muy claras cuáles son tus cualidades y fortalezas como persona y etiquétalas sin miedo. Si eres una persona «luchadora», «leal», «trabajadora», «humilde», probablemente te des cuenta de que estas cualidades están contigo y que te han acompañado en la mayoría de tus experiencias. Estas cualidades son fijas en ti y deberías admirarlas y buscar consuelo en ellas en épocas difíciles.
  4. No te compares con nadie. La comparación es una de los errores cognitivos que más daño nos puede hacer. Intenta compararte siempre contigo mismo y trata de ser tu mejor versión. Si no es así, ¿estás haciendo lo posible hoy por ser tu mejor versión mañana?. Aceptarse a uno mismo no es sinónimo de conformarse y de no trabajar en nuestro propio desarrollo, pero sí es sinónimo de no compararse con el otro y más aún si esta comparación no nos va a aportar un crecimiento.
  5. Empieza a pensar en positivo y mide tu avance en términos de «acciones» y no en términos de «resultados». Imagina un opositor que lleva varios años preparándose un temario y suspende. Se sentirá frustrado y fracasado por no haber conseguido su objetivo. Pero debe centrar su atención en las acciones que ha llevado a cabo y valorar su esfuerzo, su constancia, su disciplina y valentía día a día. Seguramente, cambiando el foco de atención se sentirá más motivado y más seguro de sí mismo/a para seguir intentándolo.
  6. Plantéate metas realistas y asequibles y una vez planteadas desglósalas en tareas más pequeñas que sean «medibles» en un tiempo y espacio determinado. Después, asegúrate de premiarte por cada pequeño logro y revisa de vez en cuando tu avance. Durante el camino, piensa siempre en lo que ya has conseguido y no en lo que aún te queda por recorrer. Por ejemplo, si tu objetivo es correr una maratón de 42km pero partes de 0, es posible que la meta te parezca inalcanzable y acabes por desecharla. Sin embargo, si divides ese objetivo y te planteas un objetivo para hoy, aunque sea trotar durante media hora a ritmo suave, quizás sí puedas conseguirlo.
  7. No quieras cambios de hoy para mañana y no pienses en los avances lineales porque podrás frustrarte y abandonar. Nadie avanza de forma lineal en nada, a veces vamos a trompicones y los retrocesos son parte del proceso. Hay que aprender de ellos. Habrá días en los que te sentirás menos motivado/a, pero en esos días habremos de ser más disciplinados que nunca. Seguramente, cuando pases el «bache» te darás cuenta de que sigues por el buen camino.
  8. Acéptate y perdónate. No te culpabilices. Háblate siempre desde el autorespeto, la empatía y la autocompasión. Recuerda que eres tu mejor amigo/a. Ten cuidado también con el perfeccionismo y la autoexigencia. No podemos ser infalibles en todo y tampoco podemos gustarle a todo el mundo.
  9. Prémiate de vez en cuando y regálate tiempo. A veces no pensamos lo suficiente en nosotros y debemos invertir una pequeña porción del día en un momento para nosotros. Quizás, una hora de deporte, una hora de yoga, un capricho, apuntarte a aprender un idioma, retomar ese libro que habías dejado aparcado o quedar con ese amigo/a que hace tiempo que no ves, pueda ser suficiente.
  10. Rodéate siempre de gente que sume y aprende a soltar, a decir NO y a pensar en ti en primera instancia. Aprende a ser asertivo. No se trata de egoísmo, se trata de supervivencia. La vida es demasiado corta como para perderla con un trabajo que no nos llena y con personas que nos restan más que nos suman. Además, según la teoría de las neuronas espejo, rodearnos de gente positiva podría contagiarnos y aportarnos mayor bienestar.
  11. Y por último… Intenta llevar una vida saludable. Está constatado científicamente que realizar ejercicio físico con una intensidad moderada y una frecuencia semanal de entre 3 y 5 días tiene efectos positivos en la salud mental en tanto que es capaz de reducir el cortisol (hormona del estrés), aumentar las endorfinas (hormonas de la felicidad) y de promover mejoras en el autoconcepto físico y general de las personas. Asimismo, llevar una alimentación saludable, variada y lo menos procesada posible te ayudará a mantener un buen equilibrio en tu microbiota. ¿Sabías que tus intestinos también se encargan de producir serotonina?

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